Esta Es Mi Historia | Adopción. Blog sobre el mundo de la adopción, en SerPadres.es

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Soy adoptado y quiero conocer mi historia, ¿por dónde empezar?

Viernes, Febrero 19th, 2010

blog_conocerhistoriaCualquier persona quiere y necesita saber cómo ha sido su vida cuando era pequeño y los adoptados mucho más. Las personas adoptadas tienen derecho a conocer toda la información sobre sus orígenes. Por eso, si eres adoptado no debes sentirte culpable por querer saber más sobre tu pasado.

¿A quién recurrir?

La primera fuente de información a la que debemos recurrir son nuestros padres adoptivos. Aunque hablar de la adopción es un tema complicado es importante tener esa conversación en el seno de la familia.

Tenemos que dejarles claro que no queremos que se sientan violentos ni amenazados por hablar sobre la familia biológica. Ellos son nuestros padres y eso no va a cambiar, pero es muy importante poder conocer la vida anterior a ellos.

No debemos sentirnos culpables por querer conocer nuestros orígenes. Entender nuestro pasado nos hará sentirnos bien con nosotros mismos. La curiosidad es algo lógico y muy sano.

Hablar sobre la adopción: cómo contarle al niño su historia

Viernes, Diciembre 11th, 2009

fan2016583_hLa mayoría de los padres adoptivos saben que hablar con su hijo adoptivo sobre su historia y su país de origen es muy importante. Sin embargo, muchos de ellos no tienen muy claro cuándo hablar con el niño sobre ello ni cómo contárselo.

La palabra adopción debe formar parte del vocabulario familiar desde el primer momento. De esta forma, el pequeño sabrá que en cualquier momento puede preguntar a sus padres cosas sobre su pasado. Es normal que cuando vaya creciendo y se dé cuenta de las diferencias que hay entre él y el resto de su familia surjan preguntas como: ¿por qué no me parezco a papá o a mamá? ¿Yo no nací de tu tripa, mamá?

Cómo hay que contarle su historia a nuestro hijo

Aunque hablar de la adopción con el pequeño nos dé miedo, no debemos olvidar que el niño tiene derecho a conocer sus orígenes y debemos hablarle sobre su proceso de adopción, siempre que él nos pida esta información.

Cuando nos planteemos contarle a nuestro hijo su historia, debemos valorar hasta qué punto y con cuanta profundidad necesita el niño conocer la historia de su adopción.  Hay que valorar la madurez y la edad del niño para contarle cosas que comprenda perfectamente. Esos sí, es muy importante ser honestos con él en todo momento.

A lo largo de su vida le irán surgiendo preguntas sobre su procedencia y nosotros tenemos que estar preparados para ir dosificándole la información, de forma que pueda ir asimilándola poco a poco.  Siempre debemos responder con naturalidad a sus preguntas.

Para que el pequeño vaya conociendo su historia poco a poco podemos crear un álbum donde colocar las fotos que tengamos de su país, de los primeros días del niño con la familia…

Si tenemos algún vídeo de nuestra estancia el país de origen del niño, verlo todos juntos es una buena forma de que el niño empiece a entender su historia.

¿Le hablamos del orfanato?

Debemos contarle todo lo que conozcamos de su vida anterior, aunque solo sea de su país natal y del lugar en el que vivía antes de ser adoptado. Inventar datos que no tenemos es contraproducente.

Lo importante es que el pequeño sea feliz, y para eso tiene que tener claro cuáles son sus orígenes. Si el pequeño conoce de dónde viene y por qué su familia es diferente a otras, crecerá seguro y feliz.

Artículo relacionado:
¿Debo contarle a mi hijo que es adoptado?

Vídeo: la adopción de una niña china

Viernes, Julio 17th, 2009

Este emotivo vídeo relata la llegada de una niña china a una familia española. Un bonito recuerdo para que la pequeña tenga siempre en mente el momento en que conoció a sus padres adoptivos.

Vídeo: las vivencias de los padres adoptivos

Viernes, Julio 3rd, 2009

Este reportaje, que emitió Canal Sur hace un tiempo, presenta a  varias familias que han adoptado hijos o están en proceso de hacerlo. Conceremos tres historias reales cuyos protagonistas nos relatan cómo ha cambiado su vida desde que tomaron la decisión de tener un hijo adoptivo.

  • Una pareja con una hija biológica, que esperan a una niña china, cuentan cómo están preparando la llegada de su pequeña y la forma en que le están explicando a su hija biológica que va a tener una hermanita.
  • Una madre soltera con dos hijos adoptados relata cómo ha sido su vida desde la llegada de sus dos hijos: una niña china y un niño de etiopía. Los abuelos de estos pequeños también aportan sus experiencias sobre la vida con sus nietos.
  • Por útlimo, una familia con tres hijos adoptados, uno de ellos por Pasaje Verde, explican en qué consiste este procedimiento, qué patología sufre su hijo pequeño y cómo ha cambiado su vida desde que la comparten con sus tres hijos.

Todos ellos nos cuentan cómo ha sido el proceso de adopción que han vivido, cómo ve el resto de su familia a sus hijos, la adaptación de los niños…

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Pasaje Verde: Adopta un niño con necesidades especiales

Entrevista a David Azcona, presidente de “La voz de los adoptados”

Viernes, Junio 12th, 2009

blog_entrevdazcona_090612En el Diario de Navarra hemos encontrado una entrevista muy interesante que le hicieron hace unos días a David Azcona, el presidente de la asociación “La Voz de los Adoptados”.

A principios de 2009 estrenó su blog “Soy adoptado” y fue ahí cuando comenzó su andadura por la web. Creó un espacio en el que tratar todo lo relacionado con la adopción desde el punto de vista del hijo adoptivo.

Ahora, ha creado “La Voz de los Adoptados”, que toma su nombre de la francesa “La Voix des Adoptés”. Ambas tienen el mismo objetivo: convertirse en lugar de encuentro para las personas adoptadas, donde compartir públicamente reflexiones para ayudar a otras personas que viven la misma situación.

Tal y como dice el propio David, hay muchos profesionales y asociaciones especializados en la adopción pero no hay ninguna plataforma que de voz a los adoptados.

Estas son algunas de las preguntas más interesantes de la entrevista:

(más…)

La adopción desde el punto de vista de un niño

Jueves, Julio 17th, 2008

Este emotivo relato de Susana Ramos se llama Mariposas. En este cuento, Iván, un niño ruso de cuatro años, recuerda cómo vivió la pérdida de su familia y su posterior adopción.
El pequeño vivía feliz junto a su familia hasta que murió su padre y su madre tuvo que enviarlo a un orfanato. Iván detalla la tristeza que sentía cuando estaba solo, sin una familia que le diese cariño. Sin embargo, ahora tiene cuatro años, vive con su nueva familia y no olvida la inmensa felicidad que sintió cuando vio a sus padres adoptivos por primera vez.

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Pedí a las monjas unos padres

Martes, Febrero 26th, 2008

Me llamo María, tengo 30 años y nací en la India. Vivía en un orfanato y aunque no era infeliz, no comprendía porqué venían a visitar a otras niñas y a mí no. Así que pedí a las monjas que me consiguieran unos padres. ¡Qué suerte tuve! Tenía siete años cuando mis padres escucharon mi plegaria desde Madrid y fueron a buscarme. Me recibieron con la casa llena de pancartas de bienvenida y con su cariño y apoyo logré integrarme en mi familia, aunque al principio fue duro, sobre todo con el tema de las comidas. En ningún momento me ha supuesto un trauma ser adoptada, porque cada vez que tenía alguna duda ahí estaban mis padres para responderlas con naturalidad. Aunque durante mi infancia y adolescencia eludía las preguntas de otros niños sobre mi vida en la India, hace unos años cambié de opinión y decidí regresar a mi país de origen para reencontrarme con mi pasado. Sé que mi sitio está en España, con mi familia, pero hay un lazo invisible que me une con Asia.

Por fin éramos tres… para siempre

Viernes, Febrero 22nd, 2008

Imposible de olvidar aquella fecha, 13 de septiembre de 2006. Volamos desde Madrid hasta Guanzhou (capital de la provincia de Guandong), pasando por Helsinki. Los nervios eran tales que, después de varios días sin dormir, no pegué ojo en el avión (con somnífero incluido).

Llegamos a China por la mañana, temprano, en medio de un día gris y lluvioso. Atravesamos una ciudad enorme, industrial y en la buscábamos algo de esa China de la que tanto habíamos oído hablar… Nos dirigimos al hotel, un moderno edificio en las afueras de la ciudad, donde dejamos el equipaje. La guía fue clara, “no os entretengáis, vamos a buscar a las niñas”. Después de un montón de horas de avión y sin tiempo para una ducha, yo me cambié de ropa, me pinté los ojos (menudas ojeras tenía) y me coloqué un collar de bolas de colores que me había comprado para la ocasión. Una bolsa con una muda, agua y pañales y un montón de ilusión eran las únicas cargas que llevábamos en el camino hacia el registro.

Cuando estábamos en el autocar, la guía nos informó de que había un pequeño retraso y que iríamos primero a un centro comercial por si queríamos hacer alguna compra. Después, iríamos al registro a buscar a nuestras hijas.

En el autocar, donde íbamos 17 familias, se podía respirar la emoción. Se escuchaban conversaciones por todas partes y el tono de todas ellas estaba lleno de nervios, emoción y ganas de llorar y de reír a la vez.

Al llegar al registro, subimos hasta la primera planta y al abrir las puertas del ascensor… allí estaba mi Violeta. En el hall había un grupo de cuatro cuidadoras, cada una de ellas con una niña en brazos. Habían llegado las niñas de Qingyuang, pero aún faltaban las de la otra institución, que llegaban con retraso. Era alucinante ver a esas mujeres chinas sentadas en un enorme sillón con las niñas en brazos y un montón de parejas occidentales haciendo corro y mirando a esas bebotas buscando reconocer la carita de la foto de su asignación.

Yo reconocí a Violeta de inmediato. Si es que era tan bonita que era imposible de confundir… con un trajecito rosa y una carita de susto tremendo… y me salté el protocolo. Me acerqué a mi hija y me presenté. Recuerdo el tacto de su manita cuando la toqué y el gesto de su carita cuando me escuchó hablar: “Wo shi ni de mama” (yo soy tu mamá). Sé que no me entendió, pero no pude dejar pasar ese momento para presentarme como merecía la ocasión. Las cuidadoras se echaron a reír y se fueron otra sala para que no molestáramos más a las niñas.

Durante casi una hora estuvimos esperando a que llegaran las niñas del otro centro… íbamos de una sala a otra y nos asomábamos donde estaban las niñas, por si podíamos volver a verlas. Planeamos cómo nos grabaríamos unos a otros y nosotros nos dimos cuenta de que la cámara que habíamos comprado para ese momento parecía haberse roto.

Violeta con su madreFinalmente, nos llevaron a otra sala y nos anunciaron que ya nos iban a entregar a las niñas. Entró la directora del orfanato y llamó a los padres de la primera niña… y a los de la segunda… y a NOSOTROS!!! Qing Zu Meng, y entró Violeta en brazos de su cuidadora. La directora la cogió en brazos y se acercó a nosotros. Rafa fue más rápido que yo (por una vez en su vida) y la tomó entre sus brazos. “Déjame que coja a mi hija”, le dije, y ya no la solté! Me prometí a mí misma que no lloraría para no asustarla, y no lloré. Sólo la abracé, le dije cuánto la quería y la acuné. Ella me miró con su carita de no saber dónde estaba ni quiénes éramos nosotros y a los cinco minutos se durmió en mis brazos. ¡Qué maravilloso placer, tener a tu hija en brazos, dormidita, respirando despacito y sin ningún atisbo de inquietud!

A nuestro alrededor, más entregas, fotos, el saludo de la directora, un regalo del orfanato, compañeros de viaje llorando… y nosotros sin enterarnos de nada. Sólo estábamos los tres. Después de un viaje de años y miles de kilómetros, por fin, estábamos los tres… Era para siempre.

Queremos que conozcan su historia

Lunes, Febrero 18th, 2008

Beatriz y Miguel Ángel adoptaron a tres hermanos colombianos

Después de cinco años de tratamiento de infertilidad sin resultados, decidimos adoptar. Como en España las listas de espera eran de más de diez años, optamos por la adopción internacional. Tras lograr el certificado de idoneidad, comenzamos la tramitación para adoptar en Colombia, explicando que queríamos hermanos. Al año recibimos la comunicación de que habíamos sido aceptados y un mes después nos asignaron a tres niños. Nos fuimos rápidamente a Colombia.
El momento más duro fue cuando se abrió la puerta y aparecieron tres pequeños con la persona que les cuida y les dijo: “Mirad, estos son vuestros papás”. Por mucho qu ete prepares para este momento, nada te sirve. Carolina, la mayor empezó a hablarnos, mientras que Clara, la mediana, no quería ni acercarse a nosotros. José, el pequeño, solo tenía un año, y no nos hacia demasiado caso.
Afortunadamente, por la tarde, ya nos llamaban papá y mamá. Aprovechamos nuestra estancia en el país para viajar con los niños y sacar todas las fotos posibles para que, de vuelta a España, mis hijos tuvieran el mayor número de recuerdos posibles de su país.
Tuvimos suerte. En el centro nos dieron un amplio informe que incluía datos tan interesantes como en qué postura dormían, cuando se le habían caído los dientes… También hemos guardado sus partidas de nacimiento, las de escolarización porque pensamos que, como cualquier niño, necesitan conocer la historia de su vida.

¡Por fin vi su cara!

Lunes, Febrero 18th, 2008

Después de un año y dos meses de espera y más de seis meses de retraso conforme a lo previsto, parecía que ya era nuestro turno, que nuestro expediente había llegado al Centro de Adopciones Chino y lo había unido para siempre al de una preciosa niña china.

Recuerdo perfectamente que aquel día de agosto todos los foros decían que habían enviado las asignaciones y mi fecha estaba dentro del paquete. Todo eran rumores, así que esperábamos con ansiedad la llamada de ACI (la ECAI que nos había llevado todas las gestiones). Pasaban los minutos, los segundos… y yo no podía concentrarme en el trabajo, esperando esa llamada. De repente, suena mi móvil. Era Susana, una de mis compañeras de espera y con la que finalmente viajé a por mi hija, que me avisaba de que a ella ya la habían llamado y que salía en breve hacia ACI para ver la cara de su hija. Colgué para dejar la línea libre y seguí esperando… ¡Qué nervios!

Llamé a mi marido con un ataque de ansiedad y él me contestó tan tranquilo (en apariencia), que ya le habían llamado y que venía a buscarme. Teníamos cita en las oficinas de ACI a las 12. Pero Rafa estaba tan histérico como yo. Tuvo que venir a buscarme en taxi porque no podía ni conducir. Al llegar a ACI nos encontramos con Susana y Alfredo. Susi lloraba, nos abrazamos y subimos corriendo las escaleras.

En ACI nos atendieron rápido. Entramos en una sala con una de las personas del equipo y nos comentó que era una niña de 7 meses que había nacido en Guandong (una provincia del sur de China), se llamaba Qing Zu Meng y que estaba sana. Del resto no me enteré. Solo pensaba en lo pequeñita que era, un bebito. Y por fin, después de cinco minutos de charla (y que a mí me parecieron cinco horas) nos enseñaron su foto. Era una preciosidad, tan pequeña y gordita… ¡Mi Violeta ya tenía cara!
Nos entregaron tres fotos que ya no paré de mirar hasta que salí de Madrid hacia China un mes después.

Es difícil decir con palabras lo que se siente cuando por fin le pones cara a tu hija, con la que llevas soñando desde hace más de un año. Cada día, cada noche, cada hora, piensas en cómo será, en si estará bien atendida. Solo cuando vi su foto, supe que mi niña estaba bien y me tranquilicé.

Nuestro expediente se registró en China en junio de 2005. Entonces la espera estaba en seis-siete meses que se conviertieron en 15. La espera se convirtió en un calvario, pero el día que vi la cara de Violeta y supe que había nacido en enero de 2006, comprendí que no podía haber viajado cuando estaba previsto, ya que mi hija no había nacido aún. ¡Tenía que ser ella!